Historia del tema:
Desde la aparición de los sistemas de seguimiento de errores, los probadores se han enfrentado a la tarea de cómo transmitir errores de tal manera que el desarrollador pueda reproducirlos y corregirlos sin preguntas adicionales. Es aquí donde surgió la cultura de documentar claramente los pasos, el entorno, las condiciones de aparición y el resultado real.
Problema:
Un informe de error mal documentado es la razón de controversias prolongadas y malentendidos en el equipo. A menudo, el error se pierde, no se repite y se cierra "como no reproducido", lo que permite que el defecto siga existiendo en el sistema.
Solución:
Características clave:
¿Se puede documentar un error solo de palabra, si todos en el equipo "ya lo entendieron"?
No. Incluso en equipos establecidos, siempre es importante registrar el error formalmente: la historia de cambios, la rotación de personal y la memoria sobre el error no son infinitas.
¿Es necesario escribir cada error desde un estado "cero" (inicio/cierre de sesión/etc.)?
Si los pasos hasta el error son triviales (inicio de sesión estándar), se pueden omitir, pero si la sesión, la configuración o los ajustes son específicos, una reproducción completa es crítica.
¿Todos los errores deben ir acompañados de capturas de pantalla/videos?
No siempre. Si el error es obvio en la descripción (error tipográfico), una captura de pantalla es útil pero no obligatoria. Pero si el error está relacionado con la visualización/maquetación, es obligatorio adjuntar una confirmación visual.
El probador crea un error "El botón no funciona" sin pasos y entorno. El desarrollador no puede reproducir el error.
Ventajas:
Desventajas:
El probador formaliza el error: indica los pasos, la versión de la aplicación, el navegador, añade una captura de pantalla y un registro del sistema.
Ventajas:
Desventajas: